sábado, 10 de noviembre de 2007
Imagen

Los años 60 del presente siglo verán como cambia la mentalidad cofrade. Si bien la reconstrucción de la postguerra hizo que los artistas y artesanos locales pudiesen realizar su labor y producir un buen número de obras de clara inspiración en la escuela granadina de imaginería, tradicional hasta entonces en nuestra ciudad, se volverán ahora los ojos de las Juntas de Gobierno de las cofradías hacia Sevilla. Los nuevos encargos, tanto de Imágenes, como de tronos y resto de enseres se cursarán a partir de ahora en la ciudad del Guadalquivir, afectando este hecho hasta nuestros días. Y otro efecto importante será la incorporación de la juventud en el seno de las cofradías de forma activa. Pero no todo será un camino de rosas para los nuevos cofrades.

La diferente mentalidad con respecto a las personas que en aquel entonces dirigen las cofradías propiciarán tensiones en el seno de las mismas. La llegada de la democracia en los años 70 verá también como esos cofrades jóvenes zanjarán parte de esas discusiones generacionales creando nuevas hermandades, con una visión de la Semana Santa diferente. Ahora lo importante no será tanto la suntuosidad de los desfiles procesionales, sino el poder salir de los templos en los que radica la cofradía en cuestión y en realizar Estación de Penitencia en la Catedral, algo que será permitido libremente a las cofradías malagueñas por parte del Obispado a partir de 1988 (hasta entonces tan sólo gozaban de ese privilegio las cofradías de Viñeros y de Pasión).

Y así llegamos hasta nuestros días, en donde conviven dos formas de ver y entender la Semana Santa. Junto a la desarrollada en la postguerra (tronos de grandes dimensiones, suntuosidad y lujo en los cortejos procesionales) también se da el procesionismo desarrollado a partir de finales de los años 70 en las nuevas cofradías (espíritu penitencial más austero y concediéndose mayor importancia a la Estación de Penitencia). En cualquier caso, la variedad es algo que define la esencia de nuestra Semana Santa, razón de peso para visitar nuestra ciudad y disfrutrar de esta celebración que, para los malagueños marca sin lugar a dudas el inicio de la primavera.
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